2007
Discurso del Comendador del Año 2007, Jesus Abril Alegre
La Subida a la Encomienda
Sr. Alcalde, Autoridades del lugar, alfambrinas, alfambrinos, camañenses, turolenses, habitantes de estas tierras y cuantos aquí estáis.
Habéis hecho de nuevo La Subida a la Encomienda para ofrecer lo mejor de vosotros, una nueva cofradía de gallardas mozas y mozos que se incorporan a las filas de nuestra historia.
La serpiente de antorchas, al redoble de los bombos y tambores, ha vuelto a poner la carne de gallina.
Quisiera desterrar de la contornada la crispación, el rencor, los malos deseos y las malas prácticas. Que nadie se otorgue la verdad universal que no es patrimonio de nadie en exclusiva pero que tampoco justifiquemos la mentira universal con las verdades plurales. Que la justicia sea lo más justa posible; aunque aquí, desde los tiempos antiguos, se ha dicho que “hablando se entiende la gente” y “que vale más un mal trato que un buen pleito”.
El Fuero de Alfambra reglamentaba todas las situaciones de conflicto entre las gentes (el rapto, el robo, los derechos de propiedad, la compra-venta, el homicidio, el quebrantamiento de molino, era, o palomar, los daños a las personas, a los animales o a las cosas, las injurias,…) y el iudez, el juez, dirimía los quebrantos aplicando las normas, en el pueblo. Entre el Comendador y el Concejo elegían a tres personas y el martes de Pascua Florida echaban a suertes entre ellos, para elegirlo durante un año. Después de 800 años todavía existe esa figura que se llama El Juez de Paz. A los adúlteros les exponía a la vergüenza pública:
“Corran la villa…despullados et azotando y después peche LX solidos”. “Corran…desnudos y azotándolos y depués pague 60 sueldos”
Todavía viven entre nosotros estas dos hermosas palabras que quiero recordaros: cuando a uno le dejan sin nada decimos que le han d-espollao y cuando uno pierde en un juego o tiene que hacer frente a un compromiso decimos: “a pechar, a pechar con las consecuencias”,
Como veis el pasado y el presente nos contemplan exigentes, desde ese cerro que llevamos en las entrañas, y no podemos defraudarles. La memoria y sus recuerdos entrañables deben guiar nuestros pasos para juntar las fuerzas y hacer de esta tierra y de sus gentes orgullo de todos.
Por el mandato que me habéis otorgado para este año del Señor os encomiendo: que viváis estos bellos momentos de historia con sosiego, con cordura, con cariño y que disfrutéis las fiestas con el calor acostumbrado, haciendo lo que os corresponda lo mejor que podáis y sepáis y que a todos los que estén a vuestro lado les hagáis sentir lo mejor que seáis capaces.
Alfambrinas, alfambrinos
Viva la Encomienda, Viva la historia, Viva Alfambra.